El viento de cola que impulsó el crecimiento de América Latina durante los primeros años del nuevo siglo, montado sobre el aumento de los precios de los commodities por la irrupción de China en los mercados internacionales, comenzó a mermar su potencia a partir de 2009 hasta casi detenerse dos años más tarde, cuando las materias primas empezaron a caer para llegar hasta este 2015 con expectativas de crecimiento desalentadoras.

La Comisión Económica Para America Latina y el Caribe (CEPAL) estimó para 2015 un crecimiento del PIB regional de apenas 0,5%, mientras que la Compañía Francesa Aseguradora del Comercio Exterior (Ciface) prevé un crecimiento del producto regional de 2%, es decir, un poco mejor pero igualmente exiguo.

En estos guarismos mucho tiene que ver, además de China, el hundimiento de los precios del petróleo, que ingresaron en una fuerte pendiente en la segunda mitad de 2014 hasta llegar a un presente de recesión y malos pronósticos para 2016 en los principales países de la región.

Los gobiernos de corte populista que se instalaron y consolidaron en las épocas de bonanza, redistribuyeron las riquezas que ingresaban por la producción primaria con un incremento notable del gasto público en planes sociales pero sin acompañar ese crecimiento con infraestructura. Hoy enfrentan crisis.
Brasil está en medio de un severo presente político y económico producto de los escándalos de corrupción y de la necesidad de hacer un ajuste que pone en tela de juicio la continuidad de la presidenta Dilma Rousseff cuando aún no ha cumplido el primero de los cuatro años de su segundo mandato.

Argentina atraviesa un proceso electoral en el que se enfrentan dos candidatos, el oficialista Daniel Scioli y el opositor Mauricio Macri, que, más allá de lo que prometan en sus campañas, para recuperar competitividad no tendrán más alternativas que redireccionar el rumbo trazado por la Presidenta saliente, Cristina Kirchner.

Venezuela celebrará el 6 de diciembre eleccionespara renovar por completo la Asamblea Legislativa (Congreso) en medio de una severa crisis económica y política. El presidente Nicolás Maduro enfrenta una fuerte oposición interna y externa, con la economía del país marcada por el desajuste cambiario, la inflación y el desabastecimiento. La elección tiene pronóstico reservado, pero el cuerpo que se elige tendrá a partir de 2016 la posibilidad constitucional de convocar a un referendo revocatorio de mandato.

Como se ve, la mayor carga negativa para el balance general proviene de los países recostados sobre el Atlántico. De hecho, se espera una retracción para el año en curso del 7 % para Venezuela y del 2,5% para Brasil, que por su volumen impacta mucho más que la del país caribeño, según estimaciones de Coface.

La compañía aseguradora resalta, no obstante, que México, Chile, Perú y Colombia, asociados con Estados Unidos en la Alianza del Pacífico, serán los que registren una mayor tasa de crecimiento, en un rango del 3 al 4,5%.

“México parece presentar una perspectiva positiva a mediano plazo y el caso de Perú también es interesante y sus perspectivas son muy favorables”, señala el documento citado, que recuerda que Perú fue identificado como unos de los diez nuevos mercados emergentes.

El caso de Colombia merece una mención especial porque se prevé que en el mediano plazo este país, que es actualmente la cuarta economía de la región, comience a solucionar sus problemas internos con las organizaciones guerrilleras y abrirse a una explotación más intensiva de sus recursos.

El avanzado proceso de paz con las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC), que se estima arrastrará un acuerdo similar con el Ejército de Liberación Nacional (ELN), permitirían al país ingresar en un lento y seguramente trabajoso proceso de normalización que abrirá a la producción  enormes extensiones de territorios productivos clausurados por la guerra interna.

Aunque el narcotráfico seguirá siendo una realidad presente, el fin de la insurgencia pondrá al país en otro estadío económico.

Pero, enfocado en el corto plazo, Coface alerta de que la caída de los precios de las materias primas, a tono con la desaceleración económica de China, que ha dejado de crecer a un ritmo del 10% anual, impactará negativamente en América Latina, que es uno de sus principales proveedores de commodities.

En general este trabajo augura un riesgo medio-alto al analizar un promedio ponderado del PIB de las principales economías (Brasil, México, Argentina, Colombia y Chile) que representan el 83% del PIB regional.

El sector textil y la siderurgia registran un nivel de riesgo alto, mientras que el sector agroalimentario, el del automóvil, el de la distribución, la construcción y el químico presentan un riesgo medio.

En este marco, la CEPAL presentó en Lima en esta primera semana de noviembre un documento en el que llama a redoblar esfuerzos para abatir la pobreza y reducir la desigualdad en el actual contexto de desaceleración económica que vive la región.

Según el organismo regional de Naciones Unidas, el área logró en el último decenio avances notables en diversas áreas del desarrollo social, entre ellos, una significativa reducción de la pobreza y una moderada caída de la desigualdad como resultado de políticas sociales y de mercado de trabajo implementadas en un escenario económico favorable, que permitió que los objetivos relacionados con la inclusión social ganaran un espacio inédito en la agenda pública y en las estrategias de desarrollo.

Pero aún queda mucho camino por recorrer, enfatiza la Comisión, sobre todo considerando la actual coyuntura económica que augura dificultades para recuperar las tasas de crecimiento registradas en años anteriores y mantener el nivel del gasto público en algunos países.

Por Daniel Casas (especial para Global Equity)